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14 mar 2013

Normas y responsabilidades como base de una adecuada relación padres-hijos.



Las normas familiares son la base de una educación basada en el respeto y la cooperación. Hay que intentar encontrar espacios para la comunicación, las propuestas de mejora etc. Cuando los padres recurren a la norma hay que tener en cuenta que dicha norma sea razonable, y por supuesto que se cumpla.
No satisfacer un capricho de los  hijos es complicado para padres y madres pero debemos concienciarnos de que tampoco es positivo concederlos todos sin ningún tipo de esfuerzo, trato o acuerdo. Hay que dar valor a las cosas, saber que significan, entender por qué las tienen  o por qué no, si hay motivos para concederlos, si se los merecen etc.

5 oct 2009

Los castigos.

En numerosas ocasiones nos hemos peguntado, cómo debe de ser el castigo cuando la conducta de nuestros hijos no ha sido la adecuada. El castigo o la medida que empleamos para intentar corregir o enseñar que lo sucedido no ha sido adecuado, debe seguir unas pautas razonables. Algunas orientaciones pueden ser:

- La medida que adoptemos debe ser a corto plazo, es decir, un castigo a largo plazo pierde su función reeducativa. Si nuestro hijo ha roto un DVD, no sería lógico que el castigo fuese, que para las próximas Navidades, no recibirá otro DVD.

- El castigo debe ser proporcional. Si nuestro hijo ha cogido dinero sin permiso, lo lógico sería hablar con él de lo sucedido, que pida perdón y que entienda que esos actos hacen que se pierda la confianza en él. No sería adecuado anular la paga de dos meses.

- El castigo debe ser lógico, en función de la importancia de lo sucedido así será la medida a adoptar.

- Si empleamos un un castigo, es para que se cumpla. Si esto no se hace, los hijos aprenderán que los castigos no sirven para nada.

En ocasiones cuando nuestro hijo ha hecho algo negativo, los padres suelen alterarse y privar al hijo de todo.

- “ No vas a salir nunca más”
- “ No quiero que vengan nunca más tus amigos a verte”
- “ No vas a coger más la consola”

Estas medidas de privación, que por lo general nunca se cumplen, no realizan una función reeducativa, simplemente son fruto del enfado de los padres y el niño no las asimila.
Piensa en qué te sucedería a ti si no pudieses hacer nada durante tres días, ni amigos, ni consola, ni teléfono, ni salir a la calle…

18 abr 2006

¿ CÓMO DEBO CASTIGAR A MI HIJO/A?

Cuando el niño/a actúa fuera de las normas impuestas razonablemente por sus padres, éstos deben tener conciencia del tipo de castigo que van a emplear.El castigo se emplea para que el niño/a aprenda para la próxima ocasión y reflexione sobre lo que ha hecho. En ocasiones los niños/as experimentan ansiedad cuando se les critica o se les pega, así para la próxima vez evitará no realizar el acto; pero no porque sepa que está mal, sino por la ansiedad que le provoca. El castigo severo promueve solo la conformidad en el momento, no cambios duraderos y favorables a largo tiempo. Si castigamos a nuestro hijo/a chillándole, pegándole o criticándole, los niños/as manifestarán de nuevo la conducta inaceptable, tan pronto como los adultos no estén a la vista.
El castigo severo tiene efectos secundarios no deseados; ya que proporciona a los niños modelos adultos de agresión e intentan evitar a la figura de autoridad que tienen.
¿Qué se debe de hacer?
Una buena alternativa al castigo severo en una técnica llamada, tiempo fuera, que consiste en apartar al niño/a de su escenario inmediato( enviándolo a su cuarto),hasta que esté preparado para actuar de forma correcta. Esta técnica es util cuando el niño/a está fuera de control y no se sabe que hacer. El tiempo fuera, permite a los padres un tiempo que hace disminuir su ira y su enfado mientras el niño/a está en su cuarto, evitando así actos fruto del enfado momentáneo de los padres.
Otra técnica puede ser la retirada de privilegios como la paga, la privación de algo que le gusta, la compra de algún capricho etc.
Sin duda los padres deben de tener en cuenta que el diálogo y la implicación es la mejor herramienta; es decir, hacer saber a los niños/as con antelación cómo deben actuar, qué es lo bueno y lo malo, dónde están los límites, servir de ejemplo y elogiándolos cuando hacen algo bien.