5 oct. 2009

Los castigos.

En numerosas ocasiones nos hemos peguntado, cómo debe de ser el castigo cuando la conducta de nuestros hijos no ha sido la adecuada. El castigo o la medida que empleamos para intentar corregir o enseñar que lo sucedido no ha sido adecuado, debe seguir unas pautas razonables. Algunas orientaciones pueden ser:

- La medida que adoptemos debe ser a corto plazo, es decir, un castigo a largo plazo pierde su función reeducativa. Si nuestro hijo ha roto un DVD, no sería lógico que el castigo fuese, que para las próximas Navidades, no recibirá otro DVD.

- El castigo debe ser proporcional. Si nuestro hijo ha cogido dinero sin permiso, lo lógico sería hablar con él de lo sucedido, que pida perdón y que entienda que esos actos hacen que se pierda la confianza en él. No sería adecuado anular la paga de dos meses.

- El castigo debe ser lógico, en función de la importancia de lo sucedido así será la medida a adoptar.

- Si empleamos un un castigo, es para que se cumpla. Si esto no se hace, los hijos aprenderán que los castigos no sirven para nada.

En ocasiones cuando nuestro hijo ha hecho algo negativo, los padres suelen alterarse y privar al hijo de todo.

- “ No vas a salir nunca más”
- “ No quiero que vengan nunca más tus amigos a verte”
- “ No vas a coger más la consola”

Estas medidas de privación, que por lo general nunca se cumplen, no realizan una función reeducativa, simplemente son fruto del enfado de los padres y el niño no las asimila.
Piensa en qué te sucedería a ti si no pudieses hacer nada durante tres días, ni amigos, ni consola, ni teléfono, ni salir a la calle…

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